Educar en el Medio Ambiente desde las Emociones

Educar en el Medio Ambiente desde las Emociones

La granja escuela, el aula de Naturaleza y otros centros de Educación Ambiental son desde hace más de 40 años un recurso educativo para la sociedad y muy especialmente para la comunidad educativa y las familias.

Este tipo de centros cuentan con numerosos recursos que en la vida diaria no siempre están a nuestro alcance.

En nuestro caso, el centro Encinar de Escardiel dispone de:

  • La granja, donde conocer  los animales domésticos más característicos.
  • El huerto donde ponernos manos a la obra para cultivar todo tipo de frutas y verduras dependiendo de la época del año en la que estemos.
  • El bosque de encinas donde curiosear los animales y plantas que habitan nuestros bosques.
  • Un conjunto de espacios amplios y cómodos para compartir vivencias.

Por otro lado en la Granja Escuela La Buhardilla ponemos a disposición de centros escolares y particulares la experiencia de entrar en contacto con animales domésticos, adentrarnos en el mundo del huerto, elaborar productos como pan, mermelada (siempre a partir de ingredientes naturales), actividades de reciclaje, así como divertidas obras de títeres.

Estos recursos, no tendrían sentido sin un factor que enriquece la asimilación de conocimientos, el factor de las Emociones. Todos nuestros programas intentan fomentar la pasión por el mundo natural y el cuidado de nuestro planeta.

No es el único factor importante en la Educación Ambiental pero sí fundamental para que los contenidos y conocimientos que adquirimos y reforzamos ayuden a solidificarse y a enraizarse en todos nosotros.

Conocer los problemas de sostenibilidad ambiental y conseguir que adquiramos hábitos activos y de cambio hacia esos problemas, requiere que seamos capaces de empatizar y de ponernos en el lugar de aquellos seres vivos que sufren la problemática ambiental, ya que al abrirse a las emociones, se facilita que este aprendizaje nos lleve al compromiso y a la motivación por mejorar nuestro Entorno.

La dehesa

La dehesa

La Dehesa supone un sistema de explotación en consonancia con los valores medioambientales que en la actualidad se mantienen, dando respuesta  a objetivos como el desarrollo rural, la protección del medio ambiente, la conservación los paisajes, el cuidado en el bienestar animal, la mejora de la calidad de los alimentos y la conservación del patrimonio cultural.

Los bosques mediterráneos de quercíneas de antaño fueron aclarados para aumentar las áreas de pastos y así generar una explotación extensiva de ganado, favoreciendo simultáneamente la agricultura y el aprovechamiento de recursos forestales y cinegéticos, convirtiéndose en un sistema agrosilvopastoril sostenible. Los árboles extraen los nutrientes del suelo, depositándolos luego en forma de hojarasca para ser aprovechada por las especies herbáceas que retienen la humedad del suelo y dificultan la erosión. El ganado aprovecha las hierbas y los frutos, fertilizando las tierras con sus excrementos, cerrando el ciclo algunos organismos descomponedores.

Beneficios directos de la dehesa

La ganadería es el principal aprovechamiento de la dehesa. Es un tipo de ganadería extensiva que mantiene un equilibrio con el entorno y que permite la renovación estacional de los recursos y que por lo tanto podría definirse como sostenible. Es una actividad tradicional en Andalucía, que en gran medida ha sido desplazada a los lugares donde la presión en el uso del suelo es menor. Los pastos naturales o cultivados son aprovechados por las cabañas ganaderas en forma de distintas razas adaptadas estrechamente a las condiciones del lugar, es el caso del cerdo ibérico, la vaca retinta o la oveja merina.

La agricultura complementa al uso ganadero siendo muy frecuente la siembra de cultivos forrajeros. Se obtienen también productos como el corcho, la madera,la leña y el carbón vegetal, ramón y bellotas para el ganado, curtientes, miel, plantas aromáticas y medicinales, palmito, espárragos, setas, caza mayor y menor.

Beneficios indirectos de la dehesa

  • Conservación del suelo y regulación del ciclo del agua. Las raíces de la cubierta vegetal retienen el suelo impidiendo la erosión. Al caer la lluvia el agua es retenida permitiendo su entrada en el subsuelo.
  • Prevención de los incendios debido a la distribución del arbolado y escaso matorral.
  • Mejora de la calidad del aire y de las condiciones climáticas.
  • Conservación de flora y fauna. Servir de hábitat natural a especies amenazadas  como el águila imperial o la cigüeña negra.
  • Valor paisajístico. Se trata de uno de los paisajes más representativos de nuestra comunidad.
  • Uso recreativo y turismo rural.
  • Uso educativo, cultural y científico.

Algunos de sus problemas

En la actualidad la Dehesa se está enfrentando al problema del abandono, dejando campo abierto al matorral y al envejecimiento de encinas y  alcornoques, esto tiene consecuencias como potenciar los incendios forestales y la propensión a plagas y enfermedades.

La escasez de pastores y vaqueros y la desaparición progresiva de la transumancia ha provocado el cercado de las dehesas y la producción de ganado monoespecífico. El sobrepastoreo y el uso inadecuado de maquinaria para el desbroce no selectivo daña a la dehesa.

Con la intensificación de la agricultura en los lugares con suelos más fértiles los árboles fueron desapareciendo a favor de los cultivos dando lugar a la Campiña,  quedando relegadas las dehesas a las sierras y terrenos menos productivos.

Qué le pasa a nuestras chumberas

Qué le pasa a nuestras chumberas

Si sois un poco observadores, os habréis dado cuenta cuando vais de viaje por Andalucía, que nuestro paisaje está cambiando por la desaparición masiva de las chumberas, esas plantas que parecen cactus, porque lo son, y que se han usado durante muchísimo tiempo, cinco siglos, casi na, para delimitar lindes y parcelas de manera natural y barata, ya que sus púas han sido elemento disuasorio de animales que atacaban el ganado.

Pues bien, estas queridísimas plantas que forman parte del patrimonio paisajístico del sur y de nuestra memoria cultural, se mueren poco a poco y sin tregua por culpa de la cochinilla del carmín, un parásito que se alimenta de la savia de las chumberas, debilitándolas hasta tal punto que acaban matándolas.

La cochinilla del carmín ha sido usada desde tiempo inmemorial para tintar tejidos y ha sido muy valorada en la elaboración de cosméticos y últimamente como producto alimentario, pero desde que ha dejado de ser rentable su explotación, han proliferado de tal forma que están acabando con las chumberas y escasean los depredadores naturales de estos insectos.

¿Por qué la administración no hace nada por salvarlas? Porque las chumberas están consideradas plantas invasoras no autóctonas que llegaron a España durante el descubrimiento de América, junto con la cochinilla del carmín. (No sé qué harían si enfermasen las patatas y los tomates).

Así que el control y tratamiento corresponde a los propietarios de las parcelas donde se encuentran. ¿Qué hacer entonces? Empapar la planta con una fórmula mágica que limpia y cura las chumberas, ahí va la receta:

“1 vaso de jabón potásico (que es un insecticida y acaricida que combate eficazmente al pulgón, la cochinilla, la mosca blanca, los trips y la araña roja, entre otros; sin toxicidad para el ser humano y otros animales) + 5 litros de agua.”

Más barato y fácil imposible y teniendo en cuenta que su fruto, el higo chumbo, se consigue gratis en el campo, que ha quitado mucha hambre durante siglos y ha ayudado a la economía familiar de aquellos que se dedicaban a recogerlos , limpiarlos y pelarlos para que pudiésemos degustarlos sin problemas, creo que merece la pena salvarlas.

Nosotros en el centro de naturaleza Encinar de Escardiel ya lo estamos haciendo, una vez a la semana porque hay que ser insistente, pero poco a poco van recuperando su aspecto sano y normal.

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